Es bastante habitual y eficaz que los fisioterapeutas combinen diferentes técnicas para acelerar los resultados terapéuticos. Dos de las que suelen utilizarse juntas con mayor frecuencia son la diatermia (tratamiento con corrientes eléctricas de alta frecuencia para elevar la temperatura de los tejidos) y la Hilterapia® (técnica terapéutica basada en la emisión láser de alta intensidad exclusiva). Para conocer mejor por qué combinar diatermia e Hilterapia® y los beneficios que su uso conjunto ofrece a fisioterapeutas y pacientes, Juan Carlos Guerrero, formador de PRIM Physio, ha respondido a algunas de las dudas más frecuentes.

• ¿Cómo surge la idea de combinar estas dos terapias?

La combinación de técnicas en fisioterapia como la diatermia y la Hilterapia®, sea en la misma sesión o de forma alterna en sesiones sucesivas, es frecuente. En este caso, ambas terapias tienen un esquema de aplicación muy similar (aunque con modos de emisión diferentes) que pueden complementarse o sustituirse perfectamente.

Hay una primera fase de preparación muscular, una segunda fase de trabajo más localizado en la zona de lesión y/o tejidos duros junto a un trabajo más dinámico, y la opción de una tercera fase final de “vuelta a la calma”.

Además, la combinación permite ser más eficiente en el tiempo disponible para la aplicación. Y es muy práctico y fructífero poder combinar un enfoque más global, como el que ofrece a diatermia, con otro enfoque más local, como el que ofrece la Hilterapia®.

• ¿Para qué tipo de lesiones o patologías se recomienda usar esta combinación de terapias?

Su combinación resultará útil en cualquier lesión del aparato locomotor, sobre todo en fases subagudas y crónicas. Pero con un valor diferencial en patología articular degenerativa/crónica, donde los resultados con protocolos tradicionales suelen más difíciles y lentos.

Igualmente, unir diatermia e Hilterapia® es muy positivo en patología muscular (roturas fibrilares, hipertonías, puntos gatillo) así como en tendinopatías con tendencia a cronificar.

• ¿Qué aporta cada una de las terapias en los tratamientos combinados?

Ambas terapias coinciden en los efectos de bioestimulación celular (sea de forma eléctrica en el caso de la diatermia o mediante la entrega de un altísimo número de fotones en la Hilterapia®). Esto provoca un considerable incremento en la tasa metabólica, así como un aumento térmico tisular que proporciona una aceleración en la reparación de los tejidos lesionados.

En lo que respecta a la aportación diferencial de ambas técnicas, remarcar en relación a la diatermia que:

o Tiene efectos fisiológicos con profundidad total.
o Muestra eficacia en fase aguda -aplicando baja potencia-, lo que aporta gran analgesia y reduce muy bien edema e inflamación.
o Permite trabajar de forma simultánea con técnicas manuales, como el masaje o la movilización articular, reduciendo el esfuerzo físico para el fisioterapeuta.
o Ofrece la posibilidad de seleccionar la acción entre tejido muscular (sistema capacitivo) o tejidos duros (hueso, tendón, articulación) mediante el sistema resistivo.
o Facilita el tratamiento de áreas amplias o aplicaciones globales/integrales de forma rápida y efectiva.
o Tiene mínimos efectos adversos y contraindicaciones.

 

Y en cuanto a la Hilterapia® destacar:

hilterapiao Su aplicador DJD, que permite tratar de forma intraarticular a través de las “ventanas ópticas”. Algo muy útil en patología articular degenerativa.
o Los picos de energía fotolumínica de hasta 15.000 w/cm2 de forma muy localizada con máxima precisión.
o Que es la única emisión pulsada “real” en el mercado que garantiza seguridad (sin sobrecalentamiento del tejido).
o Su efecto fotomecánico (además del fotoquímico y fototérmico) debido, precisamente, a la emisión pulsada.
o Los cortos tiempos de aplicación/sesión.
o Los buenos resultados que consigue mediante aplicación dinámica y junto al movimiento/ejercicio.

• ¿Cuál es la recomendación de aplicación? ¿Con qué frecuencia? ¿Cómo se combinan ambas terapias?

Lo explicaré con un ejemplo clínico como puede ser una tendinopatía aquílea.

El fisioterapeuta ha de iniciar una primera fase de calentamiento o preparación de los tejidos blandos relacionados con el tendón de Aquiles (fascia plantar, tendón y tríceps sural) con la diatermia capacitiva aplicando una potencia media junto al masaje con el objetivo de vascularizar toda la zona y equilibrar el tono muscular general (7-10 minutos).

A continuación, en una segunda fase, aplicar la Hilterapia® focalizándola en la zona lesionada del tendón aquíleo (generalmente 2-4cm por encima de su inserción) mediante un escaneo lento con alta entrega de energía. A esto también se puede añadir la aplicación sobre puntos gatillo musculares o miotendinosos (5-7 minutos).

Por último, en el caso de que haya presencia de procesos inflamatorios o reagudizados como bursitis o peritendinitis, cabe la opción de hacer una tercera fase de tratamiento atérmico (analgésico) con diatermia capacitiva de forma local y estática (5 minutos).

No obstante, sería igualmente posible realizar, como ejemplo de las altas posibilidades de combinación, la primera fase con la Hilterapia® mediante un “escaneo” rápido y la segunda fase con la diatermia resistiva.

Otra opción bastante habitual sería realizar de forma alterna sesiones de diatermia e Hilterapia®.

En cuanto a frecuencia de sesiones, aunque resulta difícil determinarlo ya que lo lógico es adaptarse a la evolución clínica de cada paciente, se pueden aconsejar sesiones diarias en fase aguda, dos o tres sesiones por semana en fase subaguda y una o dos por semana en fase crónica.

• ¿Hay alguna precaución especial a tener en cuenta en la aplicación de este tratamiento combinado?

Existen contraindicaciones absolutas (embarazo, portadores de marcapasos, patologías infecciosas o áreas tatuadas en el caso de la Hilterapia®). Y contraindicaciones relativas, relacionadas sobre todo con no aplicar altas potencias en pacientes con trastornos circulatorios o patologías orgánicas inflamatorias.

En la combinación de diatermia e Hilterapia® la precaución principal es no llegar a una “sobredosificación” por la suma energética en el caso de aplicar sesiones demasiado largas en tiempo o en entrega de altas potencias/intensidades. Por ello, es aconsejable ser prudentes y progresivos en las dosis totales establecidas para no generar molestias posteriores.

Lógicamente, todos estos “riesgos” se minimizan con un proceso de formación adecuado.

Si tú también quieres aplicar estas técnicas en tu clínica o centro, ya se de forma individual o combinada, descubre las soluciones de PRIM Physio para diatermia (tecarterapia) e Hilterapia® (terapia láser de alta intensidad).